Conejo de Caperucita Roja de Victorian McGee - Peluche de Animal de Relleno






Category: PLUSHIES
Ah, acércate, pequeñín. Más cerca aún. Sí, justo ahí. Déjame contarte la historia de una niña llamada Caperucita. No la que crees conocer, no... Esta Caperucita no cruza el bosque una sola vez. Lo cruza una y otra vez, pensando cada vez que tal vez esta ocasión sea diferente.
Lleva aún su capucha, aunque los hilos están cansados y el rojo se ha desvaído donde las lágrimas y los dientes la han tocado. En su mano sostiene un hueso. Uno pequeño. Nadie pregunta de quién fue. Y colgada de su hombro lleva una bolsa con forma de la cabeza del mismísimo lobo que se ha instalado en su vientre más veces de las que nos atrevemos a contar.
Verás, a Caperucita se la comieron. No una vez, sino muchas. La cosieron y la devolvieron a su camino, regresando siempre a la casa, encontrando siempre a la Abuelita, encontrándose siempre con el Lobo. Cada vez pensando que podría cambiar el final. Pero los finales, bueno... son cosas testarudas.
A veces la Abuelita no grita. A veces el Lobo no gruñe. A veces el silencio es peor que cualquiera de las dos cosas. Pero siempre, el telón cae. Caperucita muere. La Abuelita muere. El Lobo también muere, al final. Y entonces, como si nada de eso importara, empiezan de nuevo.
Es una danza macabra la que hacen. Pero no carece de significado. No, en absoluto.
Porque Caperucita ha aprendido una o dos cosas, y quizás pueda ayudarte a recordar. Sabe que el bosque es oscuro, pero también está lleno de cantos de pájaros. Sabe que una taza de té caliente con la Abuelita aún puede saber dulce, incluso si la Abuelita no es ella misma. Y sabe, incluso mientras el Lobo se relame, que es mejor sentir miedo que no sentir nada en absoluto.
La vida, querido, está llena de sufrimiento. Así son las cosas. Pero si solo miras los dientes y los desgarros, te perderás cómo bailan las hojas con el viento. Cómo la luz se filtra entre las ramas de una manera especial. Cómo suena la risa cuando te has olvidado de tener miedo.
Así que aquí está ella, esta Caperucita. Marcada y cosida, suave y apenada. Un recordatorio, si la aceptas, de que sigas caminando. De que ames el camino por lo que es. De que te sientes con la Abuelita mientras puedas. Y de que hables con amabilidad, incluso al Lobo.
Porque la historia puede terminar... pero el cuento, pequeñín, el cuento continúa.

1x Conejito de Caperucita Roja (28 cm de la cabeza a los pies)
1x Bolsa de tela de 40x37 cm
1x Monedero con forma de Cabeza de Lobo (14 cm de alto)
1x Hueso pequeño (7,5 cm de largo)

Victorian McGee's Little Red Riding Rabbit es propiedad intelectual de Mysterious LLC y está disponible exclusivamente en plushiedreadfuls.com
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